La vida de Rubén Darío:
Educado por los jesuitas, Darío fue un lector precoz y comenzó a escribir sus primeros verso a temprana edad. De hecho, publicó su primer poema a los 13 años en un periódico local.
En 1887, después de haberse trasladado a Chile, logró publicar su primer libro de poemas Abrojos. El año siguiente salió Azul . . . , uno de sus libros más importantes, marcando el comienzo del modernismo. Además de poeta, fue corresponsal para el diario La Nación, de Buenos Aires, y luego director del diario La Unión, en El Salvador. Fue en este país, donde contrajo matrimonio con Rafaela Contreras en 1890. Un año después, nació su primer hijo, Rubén Darío Contreras.
En 1892, el poeta viajó por primera vez a Madrid, dando comienzo a una vida de trotamundos, alternando entre París, Madrid y países latinoamericanos. Colaboró con periódicos importantes y desempeñó varios cargos diplomáticos, entre ellos: cónsul honorífico de Colombia, en Buenos Aires, ciudad en la que publicó Prosas profanas y otros poemas; y embajador de Nicaragua en Madrid, donde publicó Cantos de vida y esperanza (1905).
A nivel personal, tampoco había mucha estabilidad. Su esposa falleció en 1893 y ese mismo año el poeta se casó con Rosario Murillo. En Madrid comenzó una relación con Francisca Sánchez del Pozo, estando aún casada con Rosario. Con Francisca tuvo cuatro hijos, pero sólo uno, Rubén Darío Sánchez, sobrevivió más allá de la infancia. Llevó una vida de embriaguez, mujeres y desenfreno. Por varios años luchó contra el alcoholismo, perjudicando su salud, y en 1916 cayó enfermo y falleció a los 49 años de edad en su Nicaragua natal.
A pesar de su muerte prematura, fue un escritor prolífico y considerado uno de los mejores poetas de la lenugua española. Sus obras más importantes son Azul, Prosas profanas y otros poemas, y Cantos de vida y esperanza.
Azul:
En la poesía, emplea una gran variedad de estrofas y de metros, pero da prioridad al alejandrino. Como en otros libros, es evidente el culturalismo, con abundantes referencias a la mitología griega. Las descripciones son muy suntuosas y el uso abundante de adjetivos resalta la belleza, el decorativismo y la naturaleza domesticada (flores en floreros, jardines, etc.). Es evidente la influencia del parnasianismo francés, evadiendo la sociedad de su tiempo y refugiándose en lo antiguo, exótico, bello y aristocrático, como los mitos griegos, los jardines franceses y los cisnes. En buen ejemplo de esta influencia es el cuento "El rey burgués", una crítica de la sociedad burguesa en el que aparecen muchas de estas imágenes.


