1. About en Español
Send to a Friend via Email

Your suggestion is on its way!

An email with a link to:

http://literatura.about.com/od/ResumendeDonQuijoteporCapitulo/p/Resumen-De-Don-Quijote-Capitulos-21-22.htm

was emailed to:

Thanks for sharing About.com with others!

You can opt-out at any time. Please refer to our privacy policy for contact information.

Resumen de Don Quijote: primera parte, capítulos 21, 22

Por

Capítulo 21:

"Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero"

Comienza a llover mientras siguen por el camino. A la distancia don Quijote ve a un hombre a caballo con una cosa en la cabeza que brilla como si fuera de oro y le dice a Sancho que es el yelmo de Mambrino sobre el que hizo el juramento. Sancho tiene sus dudas: "Lo que veo y columbro [...] no es sino un hombre sobre un asno, pardo como el mío, que trae sobre su cabeza una cosa que relumbra".

En realidad es un barbero que ha puesto su bacía de lata encima de su cabeza para protegerse de la lluvia. Don Quijote arremete contra el barbero y le exige que le entregue el "yelmo". Para evitar el golpe de la lanza, el barbero se cae del asno y Sancho recoge la bacía del suelo. Don Quijote se prueba el "yelmo", pero como le queda grande y le falta la celada dice: "Sin duda que el pagano a cuya medida se forjó primero esta famosa celada, debía de tener grandísima la cabeza; y lo peor dello es que le falta la mitad".

Sancho se ríe porque sabe que es una bacía simple, pero a don Quijote no le hace ninguna gracia y dice que a lo mejor el yelmo cayó en manos de alguien quien fundió la mitad para aprovecharse del oro y convirtió la otra mitad en algo que se parece a una bacía de barbero. El barbero sale corriendo, y Sancho le pregunta a su amo qué deben hacer con su asno, pero don Quijote le responde que no se acostumbra a despojar a los que vence. Almuerzan y siguen por el camino sin rumbo fijo.

Sancho le dice a don Quijote que le preocupa que en esos lugares remotos no benefician de sus aventuras porque no hay quien las vea para escribir sobre ellas y sugiere que se pongan al servicio de un emperador o príncipe grande ya que recibirían remuneración y no faltaría quien escriba sobre sus hazañas. No le parece mala idea a don Quijote, pero dice que primero deben buscar sus propias aventuras y cobrar fama para que sean elogiados cuando entren por las puertas de la ciudad, para que el rey lo reciba con besos y para que la infanta se enamore de él y se casen. Don Quijote describe esta fantasía con lujo de detalle y agrega que Sancho también recibirá su merecido y se casará con una de las doncellas de la infanta. Sólo le preocupa su linaje, dado que si no desciende de la realeza, pues por más famoso que sea, el rey no querrá dejar que se case con su hija.

Le explica a Sancho que hay dos tipos de linajes: "unos que traen y deriban su descendencia de príncipes y monarcas, a quien poco a poco el tiempo ha deshecho, y han acabado en punta, como pirámide puesta al revés; otros tuvieron principio de gente baja, y van subiendo de grado en grado hasta llegar a ser grandes señores". Don Quijote es del segundo tipo de linaje, le explica a Sancho, pero aunque sea hijo de azacán, la infanta lo aceptará por señor y esposo. Y si no, la robará.

Eventualmente llegará a ser rey, dice, y Sancho conde, pero le advierte a su escudero que tendrá que afeitarse con más frecuencia, por lo que Sancho decide que tendrá su propio barbero que lo seguirá a todas partes.

Capítulo 22:

"De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no quisieran ir"

Al comienzo del capítulo, Cervantes atribuye la autoría de nuevo al cronista ficticio: "Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor arábigo y manchego, en esta gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia, que [...]". La historia que sigue comienza cuando don Quijote ve que por el camino vienen 12 hombres esposados y encadenados, dos hombres a caballo con escopetas y dos a pie con dardos y espadas. Sancho le explica a don Quijote que son galeotes, hombres que por sus delitos han sido condenados a servir al rey en las galeras.

Don Quijote cree que es su deber ayudarlos y le pregunta a uno de los guardas qué delitos han cometido para merecer semejante castigo. El guarda le sugiere que dirija su pregunta a los mismos galeotes. Don Quijote comienza a hacerles esta pregunta a los galeotes y se entera de que muchos habían sido torturados antes de confesar sus crímenes y que otros habían sido detenidos por delitos menores. Uno ha sido acusado de ser alcahuete, y sobre este tema don Quijote dice: "Aunque bien sé que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan; que es libre nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que le fuerce".

Uno de los galeotes está más encadenado que los demás con una cadena al pie y dos argollas al cuello asidas a cadenas. El guarda le explica a don Qujiote que ha cometido más delitos y que es más atrevido que los demás. Es el famoso Ginés de Pasamonte, al que también se le conoce como Ginesillo de Parapilla. Le dice a don Quijote que ha escrito su historia en un libro que se llama La vida de Ginés de Pasamonte: "Es tan bueno--respondió Ginés--, que mal año para Lazarillo de Tormes y para todos cuantos de aquel género se han escrito o escribieren".

En esto, el comisario alza la vara para golpear a Ginés, pero don Quijote lo defiende y dice que es castigo suficiente estar encadenado así, y luego les pide a los señores guardianes y al comisario que dejen libres a estos hombres: "[...] porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres. Cuanto más, señores guardas --añadió don Quijote--, que estos pobres no han cometido nada contra vosotros. Allá se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al malo, ni de premiar al bueno [...]".

Asombrado, el comisario le dice que de ninguna manera puede dejarlos libres y agrega: "Váyase vuestra merced, señor, norabuena su camino adelante, y enderécese ese bacín que trae en la cabeza, y no ande buscando tres pies al gato". En respuesta, don Quijote arremete contra él y el comisario no tiene tiempo de defenderse por lo que cae al suelo herido por la lanza. Los otros guardas arremeten contra don Quijote, pero mientras tanto los galeotes logran desencadenarse. Ginés le quita la espada y la escopeta al comisario y los guardas huyen.

Luego, don Quijote les pide a los galeotes que, como signo de gratitud, vayan a la ciudad del Toboso para presentarse ante Dulcinea de parte de su caballero y que le cuenten cada detalle de lo sucedido. Ginés le responde que no pueden porque tienen que dividirse para no ser encontrados por la Santa Hermandad. Don Quijote se enfada y los galeotes comienzan a tirarles piedras a él y a Sancho. Don Quijote se cae de Rocinante, y uno de los galeotes le quita la bacía de la cabeza y la usa para golpearlo hasta que ésta se rompe. Los galeotes le quitan además varios artículos de ropa, dejando a Sancho casi desnudo y se escapan con los despojos de la batalla.

© About.com. Todos los derechos reservados.

  1. About.com
  2. About en Español
  3. Literatura
  4. Obras de la A a la Z
  5. Títulos en orden alfabético
  6. Don Quijote
  7. Resumen de Don Quijote por capítulo
  8. Resumen de Don Quijote: primera parte, capítulos 21, 22

©2014 About.com. Todos los derechos reservados.